Sin Brújula: ¿Cómo voy a confiar?
Hace poco se realizaron las elecciones del colegio de
periodistas, los resultados finales dieron como ganador a la segunda lista por
una diferencia de 13 votos. En ese momento las dudas con respecto al sistema
electoral, de un joven estudiante y sus reflexiones del cómo se debe votar,
brotan a partir de este hecho.
Las reflexiones a base de esta noticia llegaron inmediatamente, como una persona que se inicia en la vida política, al menos como elector o ciudadano, mis cuestiones acerca del sistema que se maneja y mis temores acrecientan mi convencimiento de que escoger a una persona como tú o como yo, con más o menos capacidad y experiencia en el tema, para dirigirnos, representarnos y demás, implica no solo confiar al final de cuentas en su capacidad si no en su corazón.
Retomando lo mencionado al principio: cada 2 años se escoge en el colegio de periodistas a una de las dos listas de las cuales las posibilidades de que hagan algo trascendente o mínimo concretizar de manera efectiva alguna promesa (como por ejemplo me agradaría que se realice el control sobre pseudo-periodistas y su invasión en la profesión).
Si bien no es nula su accionar, es algo que queda al
aparente azar porque no podemos asegurar que lo hagan. Son personas como nosotros
y cuando juzgamos su trabajo no consideramos que el proceso sea limpio, si es
que se cumplió o si fue exhaustivo. Pero no se cumple pese a eso, y es porque
al poner nuestra confianza en dichas personas nunca tendremos la certeza de
hasta qué punto satisfacen nuestras
demandas y qué decir si tengo esta duda en una elección con menos de 500
personas, de las cuales al ser profesionales, la mayoría estuvo pendiente de su
elección de manera más seria y tampoco aseveró completamente que sea así.
Imaginar la cantidad de personas a nivel nacional que van
cada 5 años a confiar en alguien, tal vez por eso tanta apatía en la mayoría de
los que esperamos algo, por nuestra ingenuidad. No juzgo (bueno sí), a las
personas que votan elección tras elección por el llamado tapersito (sin
agravio a los partidarios fujimoristas), y no solo a ellos, pero observar que
las elecciones en gran parte dependen de cosas intrascendentes como comerse un
chicharrón o no hacerlo, o ponerse un poncho para ganarse las buenas
impresiones. Tal vez por eso tengo tanto temor de elegir, no quiero verme en un
futuro como una persona que deje de ver la política o a la democracia como una
oportunidad de desarrollo, pero tampoco deseo vivir cegado de esta manera con
hechos intrascendentes.
No espero causar conmoción con estas palabras, si hay
incoherencias es porque no puedo verle lo cuerdo a este sistema. Soy un
redactor banal que escribe por gusto, tal vez cuando me paguen empiece a escribir
con sentido. Qué esperabas, ni siquiera aporto nada con esta crítica si así se
pueda llamarse, soy solo de los millones que se quejan y prefieren mantenerse
sentados y cómodos. Claro es fácil expresar los desacuerdos si es que no formas
parte activa de los eventos trascendentes, puesto que también es algo evidente
para todo ojo.
Escribe: Redactor Banal



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