Por qué odiamos: al K-Pop
Todos tenemos siempre una
canción que odiamos profundamente, empezando con las diversas corrientes
culturales que han invadido fuertemente a nuestra sociedad cusqueña. Tenemos también
en cuenta el efecto en nuestra conducta que es representado con un odio
indirecto dirigido a todas las personas que gustan de este género musical, el
K-Pop.
Bueno, es interesante
tomar el ejemplo del K-Pop ya que existen muchos otros géneros que puede
representar a una comunidad que es atacada generalmente por aquellas personas
que tienen “buenos gustos” los cuales muchas veces son amantes del Rock, Pop y
música “socialmente aceptada”.
Lo mismo ocurre con el
Reggaeton el cual tiene un fuerte impacto en nuestro contexto sociocultural donde
vemos una moda ya generalizada, mostrándose más en nuestra juventud. “Los
jóvenes de nuestros días”, así como Les Luthiers quienes satirizan
en una de sus obras la constante crítica que tienen las generaciones mayores
hacia la comunidad post – millenial, una crítica que nos dice en otras palabras
la NO aceptación del cambio.
El K-Pop es un género que
fue creado específicamente para generar dinero, para gustarle a todos, para ser
“popular” y al momento de intentar razonar sobre el rumbo de nuestros gustos musicales,
llegamos a la conclusión de no tener la mínima idea de por qué odiamos un
género en específico.
Pondré en ejemplo el
objetivo principal del libro: “Let´s talk about love: Why other people have
such bad taste” de Carl Wilson, donde vemos una fuerte crítica dirigida a
Celine Dion, cantante canadiense, quien tras el éxito rotundo por “My heart
will go on” tiende a ser amada y tanto como odiada por muchas personas en todo
el mundo.
Carl Wilson trataba de
encontrar lo malo buscando aspectos característicos de ella como de la mayoría
de sus fans. También el por qué se llega a odiar tanto una canción, un artista,
o incluso un género musical completo.
Wilson llega a la
conclusión que no existe lo que es denominado “buen gusto”. Yo apoyo esta idea
sustentando que es una fantasía creada por muchas comunidades sociales
específicas las cuales conservan un género propio musical, lo adoptan como suyo
y finalmente terminan identificándose como grupo social el cual hace creer que
ellos tienen el derecho a atacar a los demás denominándolos muchas veces de
incultos, sin educación y sin cultura.
El K-Pop requiere de
muchos instrumentos de difusión debido a que comúnmente es una industria
musical que cuenta con expertos en marketing de todo tipo. No es momento de
juzgar a las personas que escuchan y disfrutan de esta clase de música, más
bien, es momento de tratar de entenderlos. ¿Por qué? ¿Qué hace que esas
personas gusten de ese género? Pues yo creo que corre más el punto de
identificación cultural. Nos identificamos con ese género porque nos hace
felices, tenemos amigos que también comparten este gusto y podemos hablar de
“cosas en común”. Pero, ¿Por qué hay gente que odia esta clase de música? La
respuesta viene ejemplificada con el aumento de la libertad de expresión que
hemos tenido a lo largo de los últimos años, cualquier persona puede decir lo
que le de la gana en cualquier red social diversificada por el internet,
tenemos derecho a criticar todo sin importar qué tanto conocemos del tema. Por
lo que quedamos como dueños de lo que realmente es bueno o malo. Cosa que no existe
¿Por qué? Porque todo es cuestión de suerte y recuerdos.
Suerte y recuerdos que
han interferido fuertemente en la forma en la que nosotros vemos la realidad
musical. Suerte que determina qué canción es popular y recuerdos para crear un
ambiente familiar con la música muy pocas veces visto.
Suerte y recuerdos que
someten al ciudadano promedio a creer la idea de lo que es correcto, y es algo
en lo que todos caemos suave y lentamente.



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